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Un triplete revelador

Por: DieGO

Como los líquidos dentales que revelan la caries y otros problemas dentales, los partidos de América contra Atlético Nacional, Millonarios y Deportivo Cali desnudaron todas las falencias de los Diablos Rojos y dejaron más que claro para qué está la nómina que conformó Hernán Torres.


La 'mediocratización' del fútbol colombiano

Por: DieGO

Con la decisión de la Dimayor de ascender a dos equipos entre un grupo escogido a dedo para crear una competencia con 20 equipos, continúan los problemas de siempre en la Liga:

No erradicaron la infame 'fecha de clásicos', donde habrá muchos partidos sin trascendencia ni historia, y varios que representan una desventaja deportiva para varios equipos. Por ejemplo: No es lo mismo enfrentarse dos veces a Fortaleza o Uniautónoma, que a Nacional o Santa Fe.

Sigue siendo un campeonato sin identidad, que mezcla sin asco la tradición de una liga con la figura de una copa.

Se mantiene premiando la mediocridad, donde gana el mejor de ocho partidos y la regularidad no importa.

No patrocinemos la mediocridad

Por: DieGO

 Hincha americano:

Bajo la consigna de "en la mala mucho más" y el amor incondicional, estás pagando el crecimiento de la categoría primera B y sus 17 equipos afiliados, y el hundimiento de América de Cali.

La presencia de los Diablos Rojos y su gigantesca hinchada en la segunda categoría del balompié colombiano ha llenado tribunas de estadios inéditos, las arcas de equipos antes desconocidos y de canales deportivos incipientes, a merced de las ilusiones de un público incondicional y la historia de un club grande.

El hincha que paga su boleta fuera de Cali, está pagando la taquilla del año para su rival, en cualquier plaza, y el desarrollo de la B, pues por donde pasa, hay crecimiento, hay movimiento de comercio, y cámaras, un cubrimiento internacional únicamente debido a la presencia de la gran marca: América.

Por ustedes, hinchas, y lo que mueven, a la Dimayor, a Win Sports (RCN), a Postobón y a los otros 17 equipos del Torneo de Ascenso les conviene que América sigua en la B, y harán lo posible por retenerlo ahí.

Por eso, hincha americano, no pagues por ver a tu equipo fuera de casa, y apagua el televisor, si vacías esas 17 canchas y los índices de sintonía, no lo abandonarás, por el contrario, evitarás un espectáculo mediocre y dejarás de patrocinarlo.

La historia y la hinchada se respetan.

Por qué América sigue en la B

Por: DieGO

El triste diciembre de América condenó por otro año a la hinchada más grande del pais a ver a su equipo en la B. Y pone al mundo futbolístico a pensar. ¿Han dejado los diablos rojos de ser grandes?

Falta de refuerzos. 

El equipo se concentró en ídolos veteranos, ya exfutbolistas, y jóvenes canteranos, con mucho oxígeno y poca madurez. Los pocos jugadores en la cúspide de su carrera solo aportaron al equipo en sus finanzas, no solo en 2012, sino desde el último título americano en 2008.

No se entiende como se sostiene suspendido durante todo un semestre al portero Julián Viáfara, quien aparece finalizando el primer torneo, y lidera desde el fondo al equipo para la obtención del "Torneo Postobon I" (que con toda la pólvora, papel picado, trofeo y medallas no significó más que un cupo a una final), y cuando tiene todo dado para aportarle minutos al plantel, y está visto que pasa por un gran nivel, Eduardo Lara pide bajarle el salario al punto de sacarlo del equipo. 
Libis Arenas fue el hombre de Lara llamado a cubrir el arco escarlata, decepcionó por su nivel en la cancha, y fuera de ella. Para el segundo semestre, llegó Eduardo Blandón a reforzar... el banquillo, y Andrés Mosquera terminó atajando, sin hacerlo mal, pero lejos del liderazgo y del nivel esperado bajo tres palos que han cubierto hombres como Julio César Falcioni.

En la línea defensiva se dejó ir a un hombre no brillante pero sí de regularidad y confiable como el brasileño Eduardo Soares Ferreyra, sin razón aparente.
El apadrinado de Lara en la línea defensiva fue Luciano Ospina, quien nunca logró consolidarse como titular y fue opacado por el nivel superior de Julián Carabalí y Yamith Cuesta, entre otros tantos que rotaron sin rumbo en esa zona de la cancha.

Más adelante estaba Jaime Córdoba, recordado por ser el autor del último gol en la final de 2008 ante Independiente Medellín, que significó la estrella trece, también por partir a esa ciudad y vestirse de verde hablando muy mal del equipo con el que alzó la copa, por volver en 2012 con ínfulas de gran capitan, por irse a mitad de semestre por actos de indisciplina, y con pinta de volver en 2013. ¿Es serio?
Otro repatriado, Nóndier Romero suplió su lugar junto a Nicolás Schenone, al final, agotados ambos por la falta de alternativas y peleando más que jugando. Ni Leyvin Balanta, ni Rocardo Villarraga estuvieron cerca a hacerse con el puesto, ni siquiera pese a las lesiones o suspensiones, pues hombres de segunda línea fueron improvisados en su lugar.

Y en fase ofensiva hizo bastante falta un líder como Paulo César Arango, otro de los campeones de 2008 que regresó a salvar a América. En su caso, marginado por las lesiones y el mal manejo que se les dio desde el cuerpo técnico.
Muchos fueron los nombres que intentó promocionar Lara para su posición: Diego Vergara, Jhonny Rivera, Jonatan Philippe, Juan Carlos Escobar, Santiago Carabalí, Yamilson Rivera, Yeison Murillo... demasiados sueldos desperdiciados en lugar de contratar un jugador que diese la talla. Insisto, ¿quién era Philippe?
  
La gran revelación del torneo fue sir Steven Mendoza, jugador con mucho talento bruto, o ¿bruto con mucho talento? joven, con hambre de gol, pero con poco acompañamiento y cero progreso de principio a fin de torneo, gracias a un técnico que no supo trabajarlo y hacerlo crecer como atleta.

Eduardo Lara

Salpicado por el éxito de Reinaldo Rueda como seleccionador juvenil en 2005 y bendecido por la mala memoria de los colombianos, y respaldado, cabe mencionarlo también, por su buen ojo para encontrar jugadores; fue catalogado como el nuevo gran técnico del balonpie nacional, fracasó con la selección prejuvenil, fracasó con la selección absoluta con la misma base que hoy dirige José Pékerman, fracasó con la selección juvenil, en casa, con jugadores como James Rodríguez, con todo el apoyo logístico, financiero y mediático, jugando un Mundial en casa; y en el Pascual Guerrero sucedió lo más predecible: Fracasó con América de Cali.

Eduardo Lara Lozano, como técnico, es un gran empresario, es un hombre que sabe encontrar el talento, y ya. No sabe qué hacer con él (cuando no puede venderlo), no supo nunca desarrollar el potencial de los jóvenes, ni aprovechar la experiencia de los veteranos, ni mucho menos conservar y explotar el momento de aquellos en el pináculo de su carrera.

Lara tampoco supo manejar la disciplina de su equipo, y cuando tuvo un once ideal, con un largo invicto en casa, respetado por todos, temido por algunos, capaz de hacerle frente a un Atlético de Madrid; encontró todas las maneras de desbaratarlo y hacerlo olvidar.

Para rematar, un equipo que llega a una final, tras trabajar un año, y no juega a nada, que da tres toques atrás y un pelotazo a nadie, que jamás intenta una pared, un buen cambio de frente, un desborde, una gambeta, un buen pase al vacío o un remate de media distancia, ¿cómo va a anotar un gol? Y si atrás es una coladera, improvisando línea todos los partidos, con jugadores que se chocan entre sí para marcar a un rival, ¿nunca trabajaron un relevo? ¿qué hacía Lara durante la semana?

Crisis financiera.

Varios equipos colombianos se vieron permeados por dineros ilícitos a finales de la década de los 80 y principios de los 90, para nadie es un secreto. Alguno de ellos destinó tales dineros a comprar partidos y rivales, durante 2012 se habló de borrar o devolver las estrellas conseguidas de esa manera; otro utilizó ese poder para comprar o intimidar árbitros al punto de abortar todo un campeonato por la muerte de uno de ellos, Álvaro Ortega, y obtener al año siguiente la mayor presea del continente; y uno más invirtió en jugadores y cuerpo técnico para armar el mejor equipo del continente, retribuyéndosele con el único pentacampeonato del fútbol colombiano. Este último parece ser el crimen más grande y hoy en día, como también es de público conocimiento, América de Cali tiene sus cuentas bancarias bloqueadas, está vetado para contratar con diversas empresas e incluso para realizar negociaciones en dólares, lo cual, poco a poco ha mermado las posibilidades económicas de un ya golpeado club, mientras los otros implicados celebran.

Y por si fuera poco, malos manejos también han debilitado las arcas escarlatas y los sueños de sus dolientes.

Y no nos digamos mentiras, a muchos les conviene que América siga en la B, y no hablo de la Dimayor que tiene un producto más fácil de vender a la televisión o de los rivales que ven sus tribunas rojas y sus bolsillos llenos cada vez que reciben a La Mechita.

Por lo pronto, tendrán triste razón quienes afirmen que América no aprovecha ni las promociones del Éxito.

Que devuelvan las estrellas

Por: DieGO

Toda mi vida he visto orgullosos hinchas de Millonarios ondeando la bandera azul aferrados a tres razones:

Ser "el más veces campeón", ser el equipo colombiano que "nunca ha perdido ante Real Madrid", y la rica historia del "ballet azul" de la época del Dorado.

Curiosamente son razones contadas a gritos por jóvenes menores de 22 años, aquellos que jamás han visto a "su equipo" ser campeón, y razones todas que parecieran derrumbarse, cual castillo de naipes, en menos de una semana. 

Más allá de compartir el pedestal de máximo campeón colombiano con América de Cali, todo comenzó a principio de semana con la sorpresiva propuesta de Felipe Gaitán, presidente del club embajador, quién habló de la posibilidad de devolver las últimas dos estrellas del club, obtenidas con ayuda del narcotráfico (secreto a voces), tema que generó gran discusión durante la semana.

Y llegó el miércoles, partido del Trofeo Santiago Bernabéu, homenaje al gran Alfredo Di Stefano, ídolo de merengues y albiazules, cuando fue el argentino quien asistió al homenaje a Kaká. Uno a uno llegaron los nueve tantos madrilistas, obra de suplentes y canteranos, material más que suficiente para desatar innumerables discusiones en las redes sociales.

Una goleada histórica, a la que los más fervientes seguidores del cuadro capitalino apenas atinaban a preguntar si así le va al líder del país, cómo le iría a los demás; olvidando que Millonarios no representa en sí al fútbol colombiano. NO, lo representa una selección que en esa misma cancha empató ante la mejor selección del planeta, y en esa ocasión sí enfrentó a todos los titulares. Finalmente, ningún otro equipo colombiano ha caído por semejante diferencia ante Real Madrid.

Y con esa manera de jugar, sí, que devuelvan las estrellas, pero no las 1987 y 1988, sino las del Dorado, aquellas conseguidas con jugadores piratas, en la época más oscura del fútbol en nuestro país, no sobra recordar esa era, cuando Colombia estuvo a punto de ser vetada del deporte internacional por la total irregularidad de los jugadores aquí presentes, vergüenza que no se vio, ni siquiera, en 1989 cuando el campeonato fue suspendido. 

Actualmente son pocos los sobrevivientes de esa era, irónicamente orgullo de unos cuantos. Mientras los hinchas de hoy se vanaglorian a viva voz de ser los "líderes" del torneo, una liga que no da estrellas ni trofeos a los "líderes" sino a los campeones.

El Camino Al Infierno

Por: DieGO

Cómo un equipo campeón el 21 de diciembre de 2008, en un país donde la permanencia en primera división depende del promedio de seis campeonatos, desciende menos de tres años después. ¿Se veía venir?

Los problemas del diablo comenzaron en su cabeza: La aparición del Nuevo América S.A. (NASA) direccionada a salvar jurídicamente al equipo nunca logró su objetivo, pues finalmente continúa exactamente igual en la Lista Clinton, y por el contrario, multiplicaron el desangramiento de la institución con la aparición de salarios para toda una nueva cúpula directiva, y en demandas por los manejos poco claros que se dieron.

La NASA surgió como una iniciativa del alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina Gómez, quien tan pronto se vio cuestionado por la debacle que estaba rodando, intentó embargar al equipo y decidió demandarlo por las deudas que generó con el no pago de los impuestos por el uso del estadio, y este fue el siguiente problema de los escarlatas.

Por: DieGO

Boyacenses y escarlatas dividieron honores en el estadio La Independencia de Tunja en un partido donde todos los protagonistas quedaron en deuda.
La tarde se prestaba para un buen espectáculo, Alberto Gamero, quien oficiaba desde la tribuna, dispuso a Cristian Bonilla para el arco, Elvis Perlaza, Jhonny Mostacilla, Juan Galicia y Jhon Montaño en la defensa, Jhonny Ramírez, Juan Mahecha, Rafael Navarro y Diego Chica como volantes, y a Edwin Móvil junto a Charles Monsalvo en punta; al frente, el arquero era Julián Viáfara; César Morales, John Lozano, Andrés Cadavid y Julio Ortiz conformaban la defensa, Rubén Bustos, Iván Vargas, Hernando Patiño y Alex del Castillo hacían la línea de cuatro en la mitad, Jorge Artigas fungía como armador y Jairo Castillo como delantero.

Diez años que desangraron a Colombia

Por: Eduardo Galeano

 El texto a continuación forma parte del capítulo "El Rey Azúcar Y Otros Monarcas Agrícolas", incluido en el episodio "La Pobreza Del Hombre Como Resultado De La Riqueza De La Tierra"
  
Allá por los años cuarenta, el prestigioso economista colombiano Luis Eduardo Nieto Arteta escribió una apología del café. El café había logrado lo que nunca consiguieron, en los anteriores ciclos económicos del país, las minas ni el tabaco, ni el añil ni la quina: dar nacimiento a un orden maduro y progresista. Las fábricas textiles y otras industrias livianas habían nacido, y no por casualidad, en los departamentos productores de café: Antioquia, Caldas, Valle del Cauca, Cundinamarca. Una democracia de pequeños productores agrícolas, dedicados al café, había convertido a los colombianos en «hombres moderados y sobrios». «El supuesto más vigoroso -decía-, para la normalidad en el funcionamiento de la vida política colombiana ha sido la consecución de una peculiar estabilidad económica. El café la ha producido, y con ella el sosiego y la mesura.»79

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