Por: DieGO
El
pueblo de los alfandoqueros y las con las bendiciones a los automóviles abrió
sus puertas y sus vías destapadas a una decena de pilotos para la primera
válida del Rally Colombiano 2013.
Hay humo blanco en
Bojacá, a una hora al occidente de Bogotá, es difícil saber su origen, no hay
incendios ni fogatas, no obstante la temperatura es alta y el clima seco.
Suenan parlantes distorsionados desde una tarima en la
esquina del parque principal, los alrededores de la iglesia del pueblo se
colman de automóviles y sus dueños ingresan a la misa sabatina; en la esquina
adyacente, se exhiben los dulces típicos y los tradicionales elementos
religiosos que caracterizan al pueblo, mientras por la calle aparecen los
primeros rally, seguidos por el polvo y la vista de los curiosos.
El parque automotor se ha dispuesto, es una calle cerrada en
la plaza principal, en el costado opuesto al de la iglesia, y respaldada por un
banco, un pequeño hotel, un restaurante y un par de tiendas de postres, hoy
abarrotadas por inusuales visitantes.
Aquí se congregan bajo carpas temporales los vehículos en
competencia, sus pilotos descienden y toman aire y agua para atender a la
prensa y dialogar entre sí mientras mecánicos y lavanderos ponen a punto las
máquinas para las siguientes salidas al circuito diseñado por las vías
destapadas aledañas al municipio.
Uno de los pilotos aclara el origen del humo blanco, no es
humo en sí, a pesar del calor "hay neblina ahí arriba, ahí se ve que va a
haber un poquito más, igual eso es parte de los ingredientes del rally",
confirma sonriente.



