Por: Eduardo Galeano
Enrique Pichon-Rivière pasó tida su vida penetrando los misterios de la tristeza humana y ayudando a abrir las jaulas de la incomunicación.
En el fútbol encontró un aliado eficaz. Allá por los años cuarenta, Pichon-Rivière organizó un equipo de fútbol con sus pacientes del manicomio. Los locos, imbatibles en las canchas del litoral argentino, practicaban, jugando, la mejor terapia de socialización.



