Crónicas, historias, opinión, literatura y mucho más.

El presunto orgullo de Bogotá es una olla

Por: DieGO
Transmilenio incita a sus usuarios a entrar al sistema por las plataformas
Después de 4 años tuve que tomar Transmilenio por circunstancias especiales y aproveché para analizar si ha habido mejoría alguna. Tardé una hora y 40 minutos desde la estación del Museo Nacional hasta la de la Autopista Norte con calle 125, un recorrido de 30 a 35 minutos en el transporte tradicional sin vías exclusivas.

 La odisea comenzó en esa moderna estación subterránea de la carrera 7ª con calle 30, que parece lista para recibir un metro, pero sin metro, donde un orientador y tres conductores coincidieron en enviarme hasta la estación Bicentenario, para tomar un bus desde ahí hasta la Avenida Jiménez, donde podría finalmente dirigirme a mi destino. De entrada, dos transbordos eran inevitables.